Dormir y un buen descanso

Bienestar y Vida Sana

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El sueño nos ayuda a procesar nueva información que ha recibido, mantenernos sanos y descansar, pero mientras dormimos, las funciones del cerebro y cuerpo se mantienen activas, por lo que es importante dormir una cantidad adecuada de horas para tener suficiente energía el día siguiente.

Y es que cuando no dedicamos suficiente tiempo cada día a dormir, nuestro cuerpo comienza a manifestar diversos síntomas que denotan la falta del descanso que nuestros sistemas vitales necesitan. Entre los más frecuentes están la falta de energía, irritabilidad, sensación constante de cansancio, problemas gástricos, disminución de la concentración e hipersensibilidad a la luz, entre otros.

El cuerpo humano consigue descansar adecuadamente con 7 a 8 horas de sueño por noche, aunque los niños y adolescentes necesitan entre 9 a 10 para alcanzar el mismo estado de reposo; sin embargo, es muy frecuente que las personas duerman 6 horas o menos, lo que ocasiona perjuicios en su salud.

Afortunadamente, adquiriendo una serie de hábitos que regulan la higiene del sueño, es posible conseguir un sueño reparador sin recurrir a terapias especiales.

 

Haz actividad física cada día

Al menos 30 minutos de ejercicio o caminata diaria ayudarán a que los músculos trabajen y gasten energía, lo que te permitirá disfrutar de un sueño mucho más profundo.

 

Evita los distractores antes de dormir

Las luces de los dispositivos electrónicos, como el televisor o celulares, no ayudan a mantener un entorno tranquilo y oscuro, el cual es idóneo para dormir. Retira de tu pieza estos elementos distractores y mantén un ambiente con la menor cantidad de luz que resulte posible. Del mismo modo, evita utilizar un computador o el celular antes de dormir, pues tu cerebro se mantiene activo y necesitas, al menos, 30 minutos de relajo antes de disponerte a descansar.

 

No bebas ni ingieras comidas pesadas en la noche

Para desarrollar una adecuada rutina de sueño, no consumas café ni alcohol al comienzo de la noche y evita las comidas pesadas al menos 2 horas antes de ir a dormir. El alcohol reduce el tiempo que pasa hasta que nuestro cuerpo está en sueño profundo y, por ende, el periodo en que soñamos se acorta, por lo que nuestro sueño es menos reparador. Comer en las últimas horas de la noche, en tanto, altera los procesos digestivos y mantiene al organismo en estado de alerta, alterando los ritmos normales del sueño.

 

Define horas para despertar y dormir, ¡y mantenlas!

El ritmo de sueño y vigilia, conocido como ritmo circadiano, determina numerosas funciones de nuestro organismo, como la segregación de hormonas metabólicas que inciden directamente en nuestra salud. Cuando este ritmo se desequilibra, se producen fallas en la concentración, cansancio y una disminución general del rendimiento, entre otros síntomas que nos indican la necesidad urgente de definir horas fijas para despertar y dormir, manteniéndolas sin alteraciones durante un largo periodo y así acostumbrar a nuestro cuerpo a un ritmo de vida estable y saludable.

Dra. Luz Arellano, Neuróloga
Clínica RedSalud Santiago