Adultos mayores: 6 preguntas frecuentes

Tercera Edad

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En Chile, según el Censo 2017, un 11,4% de la población tiene más de 65 años, cifra que reafirma la importancia de este grupo etario en nuestra sociedad..

En este contexto, es relevante promover hábitos y conductas que apunten a un envejecimiento positivo, así como educar en torno a las principales interrogantes que este grupo y su círculo cercano puedan tener. 

A continuación, queremos compartir los consejos de la Dra. Adriana Lopez, geriatra de Clínica RedSalud Vitacura.
 

1) ¿Cómo manifiestan el estrés y la ansiedad las personas mayores?

Entre los síntomas asociados con estos cuadros podemos mencionar:

  • Irritabilidad
  • Apatía
  • Labilidad emocional
  • Trastornos del apetito, como deseos excesivos de comer o pérdida del mismo. 

En este último punto, frente a los deseos excesivos de comer se recomienda no caer en extremos prohibitivos, sino que apoyarlos con colaciones pequeñas y saludables para los episodios de ansiedad; en el segundo caso, se sugiere establecer horarios de comida y estimularlos de manera adecuada. 

Todo ello, sin embargo, depende del contexto en el que estemos hablando, no existe un adulto mayor igual a otro, habitualmente tienen más de una enfermedad asociada, utilizan múltiples medicamentos y, en muchos casos, pudiesen corresponder a personas mayores con deterioro cognitivo que limita la capacidad de comprensión. 

2) ¿Cómo fortalecer la musculatura en esta etapa?

Producto de la disminución de la actividad física, dada por el aislamiento, las cuarentenas, el temor a salir y los cambios anímicos, los músculos pueden verse afectados, por eso es clave practicar actividad física desde la juventud, para llegar bien preparados a esta etapa y reducir los efectos propios del paso de los años. 
El tipo de ejercicio a realizar depende de los gustos del paciente, de su condición física y de las enfermedades asociadas. Es importante asesorarse con un kinesiólogo, por ejemplo, que en general son quienes estudian con mayor nivel de profundidad el tema.  

3) ¿Cómo evitar problemas de sueño en las personas mayores?

Si bien no hay una receta única, porque no existe una persona mayor igual a otra, una recomendación general es mantener una rutina activa durante el día, que incluya actividad física, y mantener medidas de higiene del sueño como, por ejemplo, evitar el uso de pantallas en la noche, evitar el consumo de estimulantes después de cierta hora, utilizar las habitaciones solo para descansar, establecer rutinas, y evitar la automedicación. La idea es evitar el uso de fármacos para inducir el sueño por las grandes reacciones adversas que pueden tener, entre las que destacan: caídas, somnolencia de rebote al día siguiente, trastorno de la carcha, deterioro cognitivo, etc.

4) ¿Cómo enfrentar la polifarmacia?

Es frecuente que sobre los 60 años, las personas tomen más de un medicamento al día, 1 de cada 6 de ellos tiene lo que nosotros denominamos “polifarmacia”. Por eso, la primera recomendación es no automedicarse y seguir de manera estricta las indicaciones del médico; lo ideal es que en cada control se analicen las dosis de los medicamentos y la necesidad de continuar su uso. La meta es utilizar el mínimo de medicamentos posibles por el mínimo tiempo factible.

5) ¿Cada cuánto tiempo deben ir al geriatra?

En general, la persona mayor va desde los 60 años para preparar un envejecimiento positivo. No hay una frecuencia ideal, sino que depende de la cantidad de enfermedades que tenga, su funcionalidad, su nivel cognitivo, la presencia de síndromes geriátricos y el control que éstas necesiten. Algunos pacientes van dos veces al año y otros una vez al mes, este es el nivel de variabilidad individual.

6) ¿Cómo cuidar la alimentación de las personas mayores?

A nivel general, la alimentación más adecuada para este grupo etario es una nutrición balanceada, que incluya frutas, verduras, lácteos y alimentos integrales. No obstante, algunas personas podrían tener requerimientos especiales en respuesta a alguna patología de base como Diabetes o Hipertensión, por ejemplo. Es ideal tener al menos una consulta anual con nutriólogo y nutricionista para apoyar y optimizar su manejo.