El angiógrafo es una tecnología que permite a los médicos ver cómo están tus arterias y actuar a tiempo cuando algo no anda bien.
En esta nota te contamos, en simple, para qué sirve, cómo funciona y por qué puede ser clave frente a una urgencia cardiovascular.
Enfermedades cardiovasculares: asesinas silenciosas
Muchas enfermedades cardiovasculares avanzan sin dar señales evidentes. Durante años pueden no provocar síntomas claros, hasta que un evento grave, como un infarto o un accidente cerebrovascular (ACV), aparece de forma repentina.
Por eso se les conoce como “asesinas silenciosas”. La hipertensión, el colesterol alto o la acumulación de placa en las arterias suelen no doler ni generar alertas tempranas, pero aumentan significativamente el riesgo de una emergencia.
En este contexto, tecnologías como el angiógrafo cumplen un rol fundamental. Permiten detectar problemas que aún no se manifiestan, identificar obstrucciones a tiempo y tomar decisiones clínicas antes de que el daño sea mayor.
Gracias a la estrategia de RedSalud de fortalecer la atención de alta complejidad en regiones, hoy este tipo de herramientas, clave para enfrentar urgencias cardiovasculares, están disponibles en recintos como Clínica RedSalud Elqui.
¿Qué hace exactamente la máquina?
El angiógrafo es un equipo de alta tecnología que permite observar en tiempo real el interior de las arterias y venas.
Funciona como un “mapa en vivo” de los vasos sanguíneos: muestra con precisión por dónde circula la sangre y permite detectar estrechamientos, obstrucciones o dilataciones anormales, como aneurismas.
Para obtener estas imágenes, se utiliza un medio de contraste que se administra a través de un pequeño catéter.
Este contraste resalta las arterias en una pantalla, entregando información clave para que el equipo médico pueda diagnosticar y decidir rápidamente el mejor tratamiento, especialmente en situaciones de urgencia.
El procedimiento es mínimamente invasivo. El catéter se introduce por la muñeca o la ingle, sin necesidad de cirugías mayores ni abrir el tórax, lo que se traduce en una recuperación más rápida y segura para el paciente.
El examen y tratamiento se realizan en un pabellón de alta complejidad, con un equipo multidisciplinario especializado. Lo que antes implicaba semanas de derivaciones, hoy puede resolverse en pocas horas en la región de Coquimbo.