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Histerectomía

Histerectomía, lo que debes saber de esta cirugía ginecológica

En RedSalud contamos con gineco-obstetras que son especialistas en el diagnóstico y tratamiento de patologías uterinas.

 

Estos profesionales, que trabajan junto a un completo equipo clínico, acompañan a las pacientes antes, durante y después de la cirugía obstétrica.

 

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¿Qué es la histerectomía?

La histerectomía es la intervención quirúrgica de extirpación del útero, órgano donde crece el bebé durante el embarazo.

 

El procedimiento quirúrgico puede ser realizado por distintos motivos según cada caso particular y bajo criterio médico.

 

La cirugía puede ser parcial, cuando se extrae solamente el útero y se deja el cuello uterino, y total cuando se extirpan ambos.

 

En esta cirugía, de ser necesario, también se extirpan los ovarios y las trompas de Falopio, procedimiento denominado histerectomía total con salpingooforectomía.

 

Cabe destacar que se trata de una cirugía que requiere de 1 a 4 días de hospitalización, según la técnica que se utilice.

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    Existen dos tipos de cirugía de extracción de útero o histerectomía según la técnica utilizada: histerectomía abdominal, histerectomía vaginal y cirugía laparoscópica.

     

    Histerectomía abdominal

     

    La histerectomía abdominal es considerada la vía de acceso quirúrgico más común y consiste en una incisión en la pared abdominal para poder realizar el procedimiento de extracción.

     

    La incisión puede tener un tamaño aproximado de 12 a 15 cm y se efectúa en la parte inferior del abdomen.

     

    Además se realiza de forma vertical, desde el ombligo hasta el pubis, o de manera transversal, por encima del vello púbico.

     

    Cabe destacar que este tipo de cirugía requiere más tiempo de recuperación y su índice de complicaciones es más alto, que en laparoscópica.

     

    Cirugía laparoscópica

     

    La laparoscópica es un tipo de histerectomía que se realiza colocando un trocar con una cámara a través del ombligo y dos trocares laterales más pequeños.

     

    En el primer trocar se inserta el laparoscopio, que tiene forma de tubo estrecho de 0,5 cm o de 1 cm de diámetro. Este tiene una lente en uno de sus extremos, conectado por fibra óptica a una cámara de televisión para poder visualizar mientras el cirujano opera.

     

    Las modificaciones recientes en la técnica laparoscópica permiten incluso mucho menos agresividad en la operación.

     

    Una de ellas es laparoscópica de puerto único y la última modificación que permite operar con instrumentos de 3 mm sin usar trocares para un mejor efecto estético.

    Una mujer puede someterse a una histerectomía cuando presenta las siguientes indicaciones ginecológicas u obstétricas que la hacen necesaria, como patologías benignas o malignas.

     

    Indicaciones ginecológicas

     

    • Presencia de miomas uterinos sintomáticos.
    • Desarrollo de hemorragias uterinas que no ceden con ningún tratamiento.
    • Diagnóstico de cáncer de cuello uterino o de útero.
    • Diagnóstico de prolapso uterino o genital severo.
    • Enfermedad inflamatoria pélvica severa.
    • Endometriosis severa.

     

    Indicaciones obstétricas

     

    • Diagnóstico de inercia uterina incontrolable.
    • Enfermedad trofoblástica maligna.
    • Rotura uterina.

    Luego de una histerectomía, esta puede modificar algunos aspectos de la vida de la mujer, tales como:

     

    • Cese de los períodos menstruales (ya que se extraen los ovarios).
    • Imposibilidad de quedar embarazada.
    • Comienzo temprano de síntomas de la menopausia o menopausia en etapas previas.
    • Alivio de los síntomas por los cuales fue requerida la cirugía.

     

    Dado que la histerectomía puede ser una cirugía mayor, el médico puede optar por otros procedimientos menos invasivos para tratar afecciones, tales como:

     

    • Utilización de analgésicos.
    • Uso de pastillas anticonceptivas.
    • Colocación de un DIU o dispositivo intrauterino, para que secrete la hormona progestágeno.
    • Embolización de arterias uterinas.
    • Extirpación del endometrio.

    Entre los factores de riesgo que pueden provocar algunas complicaciones durante una histerectomía, se encuentran:

     

    • Paciente con obesidad.
    • Paciente fumadora.
    • Presenta anemia.
    • Tiene una enfermedad cardíaca de base.
    • Tiene diabetes.
    • Tuvo una infección previa en la zona.
    • Edad avanzada de la paciente.

    Antes de realizar la histerectomía, el médico le solicitará los exámenes preoperatorios que incluyen el electrocardiograma en pacientes mayores de 40 años.

     

    Por su parte, para el día de la cirugía se debe contar con un ayuno de 8 horas, para asegurar que el estómago se encuentre vacío al momento de la anestesia.

     

    Las pacientes pueden practicar una preparación intestinal antes de la cirugía para asegurar que el intestino grueso se encuentre vacío.

     

    Esta es importante para prevenir la posibilidad de daños en el órgano y las consecuencias del mismo.

     

    La preparación consiste en una dieta especial sin residuos los días previos a la operación y la realización de enemas de limpieza el día de la cirugía.

    Luego de la realización de la operación de histerectomía, la paciente deberá tomar los siguientes resguardos para tener una buena recuperación:

     

    • Tomar los medicamentos o analgésicos indicados por el médico.
    • Caminar lo antes posible para prevenir la formación de coágulos o tromboflebitis y acelerar la recuperación.
    • Utilizar sonda para orinar durante el tiempo que dure la hospitalización.
    • Volver a la alimentación habitual, tan pronto como sea posible, siempre que no genere vómitos o diarrea.
    • Asistir al seguimiento médico y control postoperatorio indicado por el profesional.
    • No conducir hasta que el médico lo disponga.
    • Pedir ayuda con las tareas del hogar.
    • No levantar peso de más de 4,5 kg. al menos, durante las primeras 6 semanas después de la operación.
    • Subir lentamente las escaleras y tomar descansos entre escalones.
    • Comer alimentos que no generen estreñimiento, tales como frutas, verduras y granos integrales.
    • Lavar la incisión con agua y jabón de manera suave, y secar con toques suaves.
    • No utilizar aceite, talco ni loción en la incisión.
    • Evitar la vida sexual y los tampones durante las primeras 6 semanas.

     

    ¿Cuándo acudir al médico tras una histerectomía?

     

    Es importante asistir al servicio de atención médica ante la presencia de los siguientes síntomas postoperatorios:

     

    • Fiebre mayor a 38°C.
    • Hemorragia vaginal de color rojo vivo.
    • Problemas para orinar.
    • Secreción vaginal de mal olor.
    • Dolor abdominal.
    • Enrojecimiento o inflamación en la cicatriz.
    • Dolor de pecho o de piernas.
    • Náuseas o vómitos.

    La histerectomía puede mejorar la calidad de vida de las mujeres, en la medida que alivia los síntomas y brinda bienestar.

     

    Si la paciente tenía una vida sexual sin problemas antes de la cirugía, es probable que la siga teniendo y no le afecte. De hecho, muchas mujeres pueden sentir mayor placer debido al alivio del dolor durante las relaciones sexuales y la eliminación del sangrado que generaba el problema en el útero.

     

    Sin embargo, es importante saber que después de la histerectomía algunos aspectos se modifican:

     

    • La principal modificación es la imposibilidad de tener hijos, y en el caso de histerectomía total, la paciente no tendrá más período menstrual.
    • Además, en mujeres jóvenes se le adelantará la etapa de menopausia en el caso de histerectomía total, debido a la extracción de ovarios.

     

    Cabe recordar que tras una histerectomía parcial es necesario realizar las pruebas de control ginecológicas regulares.

     

    Dado que el cuello del útero se conserva, se debe realizar la prueba de Papanicolaou de detección temprana del cáncer de cuello uterino, de forma anual.

     

    A pesar de sus beneficios, algunas pacientes pre menopáusicas pueden tener sensación de pérdida, tristeza o sentimientos negativos. Ante dichos síntomas es importante consultar al médico, para evaluar el tratamiento a seguir más adecuado.