¿Te cuesta distinguir objetos a distancia mientras manejas? ¿Tienes problemas para leer un libro? ¿No ves con claridad la TV? Si has experimentado alguna de estas situaciones, lo más probable es que tengas un vicio de refracción.
Una visión normal necesita que la córnea, superficie transparente anterior que cubre el globo ocular, desvíe la luz o imagen correctamente sobre la retina. Sin embargo, cuando esto no ocurre hablamos de problemas de visión como Miopía, Hipermetropía y Astigmatismo.
¿Cuáles y qué son los vicios refractivos?
Miopía: es la dificultad para ver de lejos. Esto ocurre porque el globo ocular es más largo de lo normal y hace que las imágenes se enfoquen delante de la retina y no sobre ella. Generalmente, la miopía es hereditaria.
Hipermetropía: es la dificultad para ver con claridad los objetos cercanos. Esto, debido a que el globo ocular es más corto de lo normal o que la córnea no tiene la curvatura necesaria.
Astigmatismo: produce una visión borrosa independiente de la distancia. Esto ocurre cuando la córnea o el lente tienen curvas irregulares.
¿Cuál es la solución?
Hasta hace unas décadas, los tratamientos más usados para los vicios de refracción eran los anteojos ópticos, luego se sumaron los lentes de contacto. Pero hoy, el avance de la tecnología permite reparar la córnea mediante el uso de luz láser, en tan solo 30 minutos.