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Cardiopatía congénita en niños y adultos
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Según datos del Ministerio de Salud (MINSAL), dentro del grupo de las malformaciones congénitas, las Cardiopatías Congénitas (CC) son las más frecuentes: se presentan entre 5 y 10 casos por cada 1.000 nacidos vivos.
Aunque representan el 20% de las muertes neonatales y el 50% de la mortalidad infantil por malformaciones, el panorama actual es esperanzador.
En Chile, la mortalidad infantil por estas causas ha disminuido significativamente gracias al mejoramiento constante en el cuidado neonatal de estos niños, especialmente durante su primer año de vida.
Hay casos más leves en el nacimiento, donde las personas son diagnosticadas en la adultez.
¿Qué es la cardiopatía congénita?
Una cardiopatía congénita es un problema o alteración en la estructura y funcionamiento del corazón presente desde el nacimiento. Por eso, la palabra "congénita" significa precisamente eso: que acompaña a la persona desde su origen.
Esta malformación cardiaca se produce dentro de las primeras ocho semanas del desarrollo embrionario (momento en el que se forma el sistema cardiovascular).
Si en ese periodo una pared, una arteria o un vaso sanguíneo del corazón no se desarrolla de la manera correcta, se origina la cardiopatía.
Causas: ¿Por qué se produce esta afección cardiaca?
En la gran mayoría de los casos, estas situaciones ocurren de forma fortuita.
Según la guía clínica del MINSAL, solo entre un 10% y 15% de los niños con este diagnóstico presentan factores de riesgo identificables, que suelen clasificarse en tres grupos:
Factores maternos: Condiciones de salud o infecciones de la madre durante las primeras semanas de embarazo.
Factores fetales: Alteraciones en los genes o cromosomas del propio bebé.
Factores ambientales: Exposición de la madre a ciertas sustancias, medicamentos o tóxicos en la etapa inicial de la gestación.
En el 85% a 90% restante de los casos no existe una causa única ni clara, sino una combinación aleatoria de variables biológicas.
Tipos de cardiopatías congénitas: explicadas de forma simple
Aunque existen diversos tipos, de manera general se dividen en dos grupos según la manera en que afectan la oxigenación en sangre:
Cardiopatías acianógenas
El flujo de sangre es anómalo, pero no altera la cantidad de oxígeno que llega al cuerpo, por lo que el bebé mantiene su color normal.
Un ejemplo común es una pequeña abertura en la pared que divide las cavidades del corazón (tabique interventricular).
Cardiopatías cianógenas
El defecto cardíaco impide que la sangre se oxigene bien. Esto provoca un tono azulado (cianosis) en los labios, piel o uñas del bebé.
Síntomas: ¿Cuáles son las señales de alerta?
Existen señales que permiten sospechar que el corazón del bebé está haciendo un esfuerzo extra:
Color azulado en la piel: Especialmente visible en labios, lengua o uñas (conocido médicamente como cianosis).
Cansancio al alimentarse: Sudoración fría o fatiga rápida al mamar o tomar la mamadera.
Respiración agitada: Pausas al respirar o falta de aire sin causa aparente, incluso durante el reposo.
Escaso aumento de peso: Dificultad para ganar talla y peso adecuadamente con el paso de las semanas.
Cardiopatía congénita en adultos: ¿por qué se detecta tarde y cuáles son sus síntomas?
Aunque suele asociarse a la infancia, algunas personas descubren que tienen una cardiopatía congénita en la edad adulta.
Esto ocurre principalmente porque el defecto cardíaco era muy leve y no causó molestias tempranas, o porque el cuerpo logró compensarlo por varios años.
Sin embargo, factores como el paso del tiempo, el estrés físico o cambios corporales (como un embarazo) pueden hacer que la condición finalmente se manifieste.
En la adultez, las señales de alerta más habituales incluyen:
Falta de aire (disnea): Sensación de ahogo o dificultad para respirar, sobre todo al hacer ejercicio o subir escaleras.
Fatiga y latidos irregulares (arritmias): Cansancio inusual y la sensación de que el corazón se acelera o salta latidos.
Hinchazón (edema): Acumulación de líquido en tobillos, piernas o abdomen.
Diagnóstico y tratamiento
Es recurrente que la sospecha inicie cuando el médico escucha un soplo en el corazón (un sonido inusual entre latido y latido al auscultar con el estetoscopio).
Para confirmar el diagnóstico, el cardiólogo o pediatra realiza un ecocardiograma, una ecografía especializada para ver la estructura interna del corazón y cómo fluye la sangre en tiempo real.
Según la severidad de la malformación del corazón, las alternativas de tratamiento varían:
Seguimiento médico: En casos leves que cierran o mejoran de forma natural con el tiempo.
Cateterismo cardíaco: Procedimiento mínimamente invasivo donde se introduce un pequeño tubo delgado por un vaso sanguíneo para reparar el defecto sin necesidad de abrir el tórax.
Cirugía cardíaca: Operación quirúrgica para corregir la anatomía del corazón en casos que así lo requieran.
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