La Odontofobia o fobia dental es una afección psicológica que, al igual que todas las fobias, puede ser tratable.
Se trata del temor irracional a ir al dentista y aparece como resultado de haber tenido una mala experiencia previa o experiencia traumática.
Por ejemplo, una visita dolorosa en la infancia o un tratamiento molesto, pueden provocar determinados pensamientos negativos hacia los odontólogos y/o a sus instrumentos.
Cuando una persona sufre de Odontofobia, suele creer que durante la visita al profesional se le ocasionará un daño.
Esta es una idea errónea, el odontólogo simplemente observará el estado de la salud bucodental del paciente y le compartirá información sobre posibles tratamientos.
Los miedos a los tratamientos resultan infundados, dado que muchos no causan dolor e incluso ayudan a superarlo.
De hecho, los instrumentos y las sustancias utilizadas por el odontólogo son más suaves que hace años atrás, al igual que sus métodos de intervención.