Un infarto no tratado a tiempo puede derivar en un paro cardíaco, ya que el daño al corazón puede generar una arritmia grave que lo detiene.
Pero no todo infarto termina en paro cardíaco, y no todo paro cardíaco es causado por un infarto.
¿Qué diferencia hay entre un infarto y una angina de pecho?
La angina ocurre por una obstrucción parcial y temporal del flujo sanguíneo: el dolor aparece con el esfuerzo, cede con el reposo y no deja daño permanente.
El infarto implica una obstrucción total y prolongada que sí provoca muerte irreversible de tejido cardíaco, confirmada por la elevación de troponina en los análisis de sangre.
¿Cómo se diagnostica un infarto agudo al miocardio?
Ante la sospecha, el equipo médico de urgencia confirma el diagnóstico con dos análisis principales:
- Electrocardiograma (ECG): un examen rápido e indoloro que registra la actividad eléctrica del corazón. Se realiza dentro de los primeros minutos de la atención.
- Análisis de sangre — troponina: una proteína que se eleva en la sangre cuando hay daño en el tejido cardíaco. Es el marcador más confiable para confirmar el infarto.
Según los resultados, puede requerirse una angiografía coronaria (que permite ver directamente la arteria obstruida), para decidir si es necesaria una angioplastia: un procedimiento para destaparla con un pequeño balón o stent.
¿Cómo prevenir un infarto cardiaco?
Aunque la edad y los antecedentes familiares de un infarto agudo al miocardio son factores de riesgo, ciertas enfermedades de base y hábitos poco saludables también favorecen la acumulación de grasa en las arterias coronarias, aumentando las probabilidades de sufrirlo.
- Colesterol alto: los niveles elevados de colesterol o triglicéridos en la sangre podrían ocluir las arterias del corazón.
- Presión arterial alta: la hipertensión puede dañar las arterias coronarias.
- Síndrome metabólico: caracterizado por la presencia de obesidad, hipertensión y diabetes.
- Sedentarismo: la falta de actividad física promueve altos índices de colesterol y obesidad.
- Obesidad: el exceso de peso está relacionado con diabetes, presión y colesterol altos, factores de riesgo cardiovascular.
- Tabaco: el consumo o exposición al cigarro aumenta las posibilidades de un infarto agudo al miocardio.
¿Qué hacer si se sospecha de un infarto agudo al miocardio?
Si reconoces síntomas de infarto en una persona, debes acudir de inmediato a un servicio de urgencias o llamar a una ambulancia.
Mientras llega la ayuda, es recomendable que la persona afectada permanezca en posición semisentada, lo que facilita la respiración y reduce la carga sobre el corazón.
No se debe administrar ningún medicamento sin indicación médica, salvo que se haya recomendado previamente (por ejemplo, aspirina).
Después del alta, es fundamental seguir las recomendaciones médicas, que pueden incluir cambios en el estilo de vida, controles periódicos y tratamientos con medicamentos para proteger el corazón y evitar nuevos episodios.