Hablar de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) es el primer paso para actuar con responsabilidad y frenar su avance.
La gonorrea es una ITS que en Chile entre los años 2016 y 2025 tuvo un aumento de un 16%, según cifras del Ministerio de Salud.
Informarse es una poderosa herramienta para protegerte a ti y a los demás. Aquí te explicamos de forma sencilla y desde una perspectiva profesional lo que necesitas saber sobre la gonorrea.
¿Qué es la gonorrea?
La gonorrea es una infección de transmisión sexual (ITS), muy común, causada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae, que tiene especial preferencia por las zonas cálidas y húmedas del cuerpo.
Por esa razón, suele proliferar en tejidos con esas características, como las mucosas, o sea, tejidos como la uretra, el cuello uterino, el recto o la garganta.
Riesgos de no tratar la gonorrea a tiempo
Ignorar su presencia puede traer complicaciones serias a largo plazo. Al ser una infección bacteriana, si no se detiene, se propaga por los órganos reproductores.
Por lo que puede ser un detonante directo en mujeres de la Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP), inflamación grave de los órganos reproductivos que puede dañar las trompas de Falopio y provocar dolor pélvico crónico o causar problemas de fertilidad.
En los hombres, puede inflamar el epidídimo (conducto que transporta los espermatozoides), provocando dolor testicular y, en casos raros, también infertilidad.
- En situaciones extremas, la bacteria puede pasar a la sangre y afectar las articulaciones, lo que resulta muy poco común si se consulta a tiempo.
¿Cómo se contagia esta ITS?
La vía principal de contagio es mediante relaciones sexuales (vaginales, anales u orales) sin protección de barrera, como lo es el preservativo.
También es posible que se traspase desde una madre embarazada al bebé durante el parto.
Vale aclarar, desmitificar, que se contagie por compartir el baño o un vaso.
Síntomas: ¿Cómo saber si tengo gonorrea?
Muchas veces esta infección no presenta sintomatología visible, pero aun así sigue siendo transmisible.
De existir síntomas, se manifiestan entre 2 a 14 días después del contagio y varían según cada caso.
Vale recalcar que si la bacteria se localiza en recto o garganta, puede causar dolor al tragar, picazón, fiebre, sangrado, pus o dolor al evacuar deposiciones, independientemente de si se es hombre o mujer.