Acá te presentamos algunas de las razones principales que explican estos episodios, recomendaciones y tipologías. Entender su origen es el primer paso para recuperar la seguridad y el control sobre la salud.
¿Por qué perdemos el conocimiento y nos desmayamos?
El síncope, conocido comúnmente como desmayo, es una pérdida de conciencia transitoria y autolimitada que suele durar pocos segundos.
A diferencia de otros estados de inconsciencia, ocurre debido a una hipoperfusión cerebral global transitoria. En términos sencillos, esto significa que, por un breve instante, el cerebro no recibe la cantidad suficiente de sangre oxigenada necesaria para mantenerse despierto.
Al adoptar la posición horizontal, se recupera la disminución transitoria del flujo cerebral que produjo la pérdida de conciencia.
El rol del sistema nervioso autónomo
Este fenómeno suele estar mediado por el sistema nervioso autónomo, que regula funciones involuntarias como la frecuencia cardíaca y la presión arterial.
En este caso, se produce una respuesta refleja inapropiada del sistema nervioso autónomo, generando disminución de la frecuencia cardíaca y/o disminución de la tensión (hipotensión), disminuyendo la perfusión cerebral (flujo sanguíneo del cerebro).
Es fundamental diferenciarlo de otros eventos como convulsiones o ataques de ansiedad, ya que el síncope se caracteriza por una recuperación espontánea y completa de la conciencia, habitualmente sin ninguna secuela, pudiendo presentarse algunos síntomas residuales breves.
Tipos de síncope y sus causas principales
No todos los desmayos son iguales ni pasan por las mismas causas.
Identificar su tipología es vital para determinar si se trata de un incidente aislado o de una condición que requiere seguimiento especializado.