Las intoxicaciones alimentarias suelen generar más consultas en fechas como fin de año, celebraciones familiares y eventos, donde se tiende a comer más alimentos de lo normal.
Reconocer los síntomas de este problema de salud es clave para saber cuándo buscar ayuda médica, en especial en grupos de mayor riesgo como niños, embarazadas y personas con un sistema inmune debilitado.
¿Qué es la intoxicación alimentaria?
La intoxicación alimentaria es un cuadro clínico o problema de salud asociado al consumo de alimentos contaminados, ya sea con bacterias, parásitos o toxinas, por ejemplo: Staphylococcus aureus, Salmonella, Escherichia coli, Listeria o Norovirus, u otros que pueden causar gastroenteritis o desequilibrios de la flora intestinal.
Es frecuente a nivel mundial y puede afectar a personas de todas las edades.
Su gravedad es variable, puede ser leve y transitoria como otras veces puede requerir de atención médica en casos agudos, especialmente en grupos de riesgo.
Causas más frecuentes de una intoxicación por alimentos
Se produce al consumir alimentos contaminados en alguna etapa de su preparación, manipulación o conservación. Las causas más habituales incluyen:
- Consumo de alimentos crudos o mal cocidos, como carnes, pescados, mariscos y huevos.
- Ingesta de productos lácteos no pasteurizados.
- Consumo de alimentos vencidos o caducados.
- Frutas y verduras mal lavadas o sin desinfección adecuada.
- Conservación incorrecta de los alimentos.
- Ruptura de la cadena de frío (en el caso de que el producto lo requiera).
- Uso de utensilios, superficies o tablas de cortar contaminadas durante la preparación o por contaminación cruzada.
Síntomas de un episodio de intoxicación
Los síntomas de este problema de salud pueden variar según el alimento que se ha consumido y la condición del organismo de cada persona.
En general, las señales aparecen de forma repentina y afectan en especial al sistema digestivo. Estos síntomas pueden ser:
- Malestar estomacal, náuseas y vómitos.
- Diarrea, leve o más intensa.
- Dolor abdominal o cólicos.
- Fiebre, en algunos casos.
- Signos de deshidratación, especialmente si no se ingiere suficiente cantidad de líquidos.
En la mayoría de las personas, el cuadro es transitorio y se resuelve en pocos días.
Sin embargo, es importante mantenerse atento a la evolución de los síntomas y evaluar oportunamente si se requiere atención médica.