Artículo validado por:
Intolerancia a la lactosa: Síntomas, causas y cómo detectarla
Artículo validado por:
Dr. Mario Gastón Ojeda Vargas
Gastroenterología adulto


Si sospechas que los lácteos no te sientan bien, no estás solo, se estima que cerca del 50% de la población en Chile lo padece.
Así, para muchas personas, los alimentos lácteos se han convertido en sinónimo de pesadez, gases y malestar estomacal, pero la buena noticia es que entenderla es el primer paso para volver a disfrutar de la comida.
¿Qué es la intolerancia a la lactosa y por qué ocurre?
La intolerancia a la lactosa consiste en la incapacidad que tiene el organismo para digerir correctamente un tipo de azúcar natural presente en la leche y en la mayoría de los derivados lácteos.
No se trata de una enfermedad grave, sino de una condición del sistema digestivo que genera molestias cuando se consumen estos alimentos.
Cuando todo funciona con normalidad, el cuerpo absorbe este azúcar sin problemas en el intestino, porque separa la lactosa en dos azúcares simples, glucosa y galactosa.
Sin embargo, cuando existe esta intolerancia, el proceso se interrumpe, no se procesa en estos azúcares simples y da lugar a los incómodos síntomas que veremos más adelante.

El rol crucial de la lactasa en nuestro cuerpo
Aquí es donde entra en juego la lactasa, una proteína especial (o enzima) que produce nuestro intestino delgado.
Imagina que la lactasa es como un procesador que hace que la lactosa sea digerible (la divide entre glucosa y glucosa) y el cuerpo pueda transformarla en azúcares que aportan energía.
Si tu cuerpo produce poca cantidad de este "procesador" o si deja de funcionar correctamente, la lactosa no se rompe y viaja intacta hasta el colon (el intestino grueso).
Allí, las bacterias intestinales intentan descomponerla mediante un proceso de fermentación, lo que produce gases, líquido y las típicas molestias estomacales.
En resumen, no es que la leche sea "mala" para el organismo, es que al diseño digestivo le faltan las herramientas necesarias para procesarla.
Síntomas comunes: ¿Cómo saber si te cae mal la leche y lácteos?
Los síntomas de la intolerancia a la lactosa aparecen entre 30 minutos y dos horas después de haber consumido algún lácteo.
La intensidad del malestar depende de cuánta lactosa hayas ingerido y de cuánta lactasa sea capaz de producir tu cuerpo.
Si después de tomar leche o comer algún alimento con crema experimentas con frecuencia estas molestias, es muy probable que tu cuerpo te esté enviando una señal:
- Distensión abdominal: Molesta sensación de tener el abdomen "hinchado" o inflamado.
- Gases y flatulencias: El resultado directo de la fermentación de la lactosa en tu colon.
- Cólicos o dolor estomacal: Retorcijones en la zona del abdomen, que a veces pueden ser bastante agudos.
- Diarrea o deposiciones pastosas: Ocurre porque la lactosa no digerida arrastra agua hacia los intestinos, acelerando el tránsito digestivo.
- Náuseas y, en ocasiones, vómitos: Una sensación de pesadez que genera malestar en el estómago.
Tipos de intolerancia: ¿Por qué no a todos les afecta igual?
El nivel de malestar varía según el origen del problema. Por eso, médicamente se divide en tres tipos:
Primaria (Genética)
Es la más común. Con la edad, el cuerpo reduce de forma natural la producción de lactasa.
Por eso, suele aparecer en la adultez y muchas personas aún toleran pequeñas cantidades de lácteos.
Secundaria (Temporal)
Ocurre cuando el intestino delgado se inflama por otra causa, como una fuerte infección estomacal (gastroenteritis) o la enfermedad celíaca.
Cuando el intestino sana, la intolerancia suele desaparecer.
Congénita (De nacimiento)
Es un caso extremadamente raro en el que el bebé nace sin la capacidad de producir lactasa. Es una condición genética de por vida.
Diferencia entre intolerancia y alergia a la leche
La intolerancia es un problema digestivo (falta la enzima para procesar el azúcar de la leche), pero por otro lado, la alergia es una respuesta del sistema inmunitario contra las proteínas de la leche: puede provocar ronchas, dificultad para respirar y es potencialmente peligrosa.
Diagnóstico y tratamiento: Aprender a vivir sin sufrir
Si sospechas que eres intolerante, el primer paso es acudir al médico para obtener un diagnóstico seguro. Las pruebas más comunes y no invasivas son:
Test de Aire de lactulosa: Es la más utilizada. Tomas un líquido con lactosa y luego soplas en un dispositivo. Si tus bacterias intestinales están fermentando la lactosa, liberarás más hidrógeno de lo normal.
Prueba de tolerancia a la lactosa: Consiste en un análisis de sangre tras ingerir lactosa para medir si tus niveles de azúcar en sangre aumentan (lo que indicaría que sí la estás absorbiendo).
¿Cómo es el tratamiento?
No existe una cura que haga que tu cuerpo produzca más lactasa, pero manejarlo hoy en día es sencillo.
Recuerda que para tener el diagnóstico debes consultar con un profesional que te guiará en este proceso de tratamiento para reducir considerablemente las molestias por esta intolerancia:
Alimentos sin lactosa: En el mercado hay cada vez más alternativas de leches, yogures y quesos modificados, bajo la etiqueta “sin lactosa”, a los que en realidad ya se les ha añadido la enzima de lactasa para que no te genere inconvenientes.
Suplementos de lactasa: Son pastillas o gotas de venta libre que puedes tomar justo antes de consumir un lácteo tradicional, ellas hacen el trabajo de las enzimas que tu organismo no produce en cantidad suficiente.
Cuidar el calcio: Al reducir los lácteos, es importante asegurar este mineral mediante alimentos como almendras, espinacas, brócoli o productos fortificados.
Vivir con la intolerancia a la lactosa y sin malestar, es posible. Consulta con nuestros expertos para mejorar tu bienestar gastrointestinal.
Blog
relacionados
Accede de forma rápida y sencilla a todo lo que necesitas para tu salud.
Artículos, consejos y novedades para cuidar tu bienestar y el de tu familia.


